domingo, 4 de enero de 2015

El origen romano del roscón de reyes

Uno de los últimos atractivos de navidad antes de su conclusión, que comparte protagonismo con la "Noche de Reyes" es el típico dulce conocido como Roscón de Reyes.  Aunque en la actualidad nos ha llegado su versión Francesa del siglo XVII, posiblemente las raíces de este dulce navideño, se hundan en la antigua Roma.

Durante la festividad de las Saturnales, entre otros elementos que dieron origen a nuestra navidad, se elaboraba una especie de panecillo o torta endulzada con miel, puesto que el azúcar proviene de
Versión moderna del primitivo roscón romano 
América, y que se adornaba con higos o dátiles. En el interior de este dulce se le escondía un haba. Si esta era hallada por uno de los esclavos, el amo le concedía un día de permiso.

Con el auge del Cristianismo, la costumbre de este primitivo roscón fue decayendo en Roma, a pesar de ello,  la tradición sobrevivó "irreductible"  en Francia, hasta que bajo el reinado del Rey Luis XV se volvió a poner de moda entre las monarquías europeas. El dulce ya tenía forma de roscón y en la estética se asemejaba a los que podemos consumir hoy.

También se produjo otro importante cambio, en el que el haba pasaba a ser algo negativo y la moneda, en un principio, y posteriormente la figura de cerámica, era sinónimo de poderío.

Felipe V introdujo este dulce en España, popularizándose entre todas las clases de la sociedad y llegando hasta hoy como uno de los dulces estrella de la Navidad.  Aunque en el Reino de Navarra, hay constancia en el siglo XII de la elaboración de un dulce similar y dónde el haba también goza de protagonismo.

Hoy los dátiles o los higos han dado paso a la fruta confitada y el haba, que en un origen tenía una connotación positiva, ha pasado a tener una negativa y aunque en las versiones más modernas lo rellenamos de crema, nata o trufa, el Roscón de Reyes todavía guarda esa esencia que como otras muchas cosas de hoy, provienen de nuestros ancestros romanos.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

De la Saturnalia romana a la Navidad cristiana

La navidad es una de las fiestas más populares, en las que familiares y amigos se unen, comparten mesa y se intercambian regalos. Unas fechas entrañables que no son tan modernas como pensamos y que “la navidad” ya se celebraba incluso antes del nacimiento de  Cristo.

Saturnalia romana
En la antigua Roma, del 17 al 23 de diciembre tenía lugar la Saturnalia, fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura y la cosecha. Durante estos días, los esclavos recibían ciertos privilegios y por ejemplo, estaban exentos de sus labores. Se celebraban suntuosos banquetes y se intercambiaban regalos como: nueces, velas, dulces o figurillas de terracota.  También se realizaban procesiones y bailes.

El nivel de festividad era tal, que incluso se producían intercambios de papeles entre individuos, por ejemplo los esclavos pasaban a ser los señores, o los niños se convertían en los “Reyes de la Saturnalia” y a los que había de obedecer.

El 25 de diciembre, se celebraba la fiesta del “Sol Invicto” o “Solis Invictus”, el triunfo de la luz sobre la oscuridad, ya que coincide con el solsticio de invierno, cuando los días empiezan a ser más largos.

El sol estaba personificado por el Dios Mitra, de origen persa y que según la tradición nació de una roca, junto a un árbol con frutos sagrados y que fue adorado por unos pastores.

La derrota de la oscuridad frente al Sol, se celebraba decorando la casa con guirlandas y velas, para alabar la vuelta de la luz.

Tras legalización del cristianismo por parte del emperador Constantino, allá por el año 321 d.C., este impuso el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, con el fin de sustituir la antigua festividad pagana y dar cabida a la nueva religión emergente del Imperio.


Pero no fue hasta el año 350 de nuestra era, cuando el Papa Julio I decretó oficialmente el 25 de diciembre como día del nacimiento de Cristo, es decir la celebración de la Natividad; La Navidad

Dios Mitra como Sol Invicto 
Si observamos la Biblia, no encontramos ninguna referencia a la fecha del nacimiento de Cristo, aunque si encontramos evidencias de las fechas en las que pudo darse. Por ejemplo se dice que “los pastores dormían al raso”, con lo que tuvo que ser durante los meses en los que no hace frío por las noches. También encontramos motivos por los cuales se decidió sustituir la antigua fiesta pagana del sol, por la del nacimiento de Jesús, así en los evangelios de  Juan y Mateo, hacen alusión de Jesús  como “luz del mundo” o “Sol de justicia” respectivamente.

Así llegó la navidad a nuestros días. Con el tiempo se  fueron introduciendo nuevos elementos, como el árbol o sustituyendo otros por versiones modernas, siendo por ejemplo, el caso de las velas, que ahora triunfan más las luces de colores.

A pesar de todo, nosotros seguiremos cantando eso del “25 de diciembre fun, fun, fun” y montaremos el Belén. Somos herederos de nuestro pasado, y este es heredero de tiempos aún más remotos.

Por último ,os deseamos una Feliz Navidad o "io Saturnalia"

jueves, 17 de abril de 2014

La crucifixión de Cristo

Tras la flagelación, Jesús es condenado a la crucifixión, por ello debe cargar el travesaño horizontal o patibvlvm hasta el lugar del suplicio, en este caso el monte Gólgota.  Consigue llegar a duras penas y gracias a la ayuda de uno de los individuos que permanecían expectantes. Cuando llegan a la cima, le ofrecen, a modo de analgésico, una especie de vino mezclado con mirra, que este rehusó tomar.



Como dijimos en la anterior entrada, las cruces estaban compuestas por dos piezas independientes. Por un lado estaba el stipes, colocado en posición vertical y el patibvlvm, en horizontal. Aunque existía la cruz latina y la tau, el uso más extendido era el de la tau, que tenía forma de T mayúscula. Según la altura del stipes, la cruz recibía un nombre u otro. Crvx svblimis, era la más alta, estaba reservada para personajes públicos, la superior altura  hacía que destacase del resto y así, sirviera de escarmiento. La cruz de baja altura era la crvx hvmilis empleada para el resto de los condenados. Hay teóricos que piensan que los ladrones que acompañaron a Jesús estuvieron crucificados en una crvx hvmilis, mientras que Jesús lo estuvo en una crvx svblimis. Quizás la pista de esto esté en el evangelio de San Juan, en el que afirma que a Jesús, una vez clavado, se le ofrece beber de una esponja insertada en una caña de hisopo, una planta que no supera los 60 cm de altura, con lo que teniendo la media de altura de la época, con un tamaño aproximado de la caña, podríamos decir que la cabeza de Jesús estaría a algo más de 2 metros sobre el suelo.

Cuando el reo llegaba al lugar dónde tendría lugar la crucifixión, era tirado al suelo y sujetado al patibvlvm. La fijación se podía hacer mediante clavos, atado con cuerdas  o ambos sistemas a la vez. Una vez sujeto, se alzaba para colocar el patibvlvm sobre el stipes, este último ya estaba clavado en el suelo. Dependiendo de la altura de la cruz se empleaban escaleras o un sistema de poleas. Tras ser colocando, se procedía a clavar los pies sobre el madero, flexionando las rodillas. Para culminar, se le colocaba sobre la cabeza o colgado del cuello el titvlvs, dónde figuraba el nombre y la condena del reo.
Juesús fue crucificado en el calvario, en latín calvaria o en arameo Gólgota “monte de la calavera” llamado así por su característica forma y semejanza a un cráneo humano. Cuando llegó, aparte de que se le ofreciera algo de beber, también fue desnudado, dejándole un calzón. El quitarle la ropa provocaría la vuelta al sangrado de las heridas de la flagelación que se habían adherido al tejido. Fue tumbado en el suelo y preparado para ser crucificado. Los clavos utilizados rondarían los 15 cm, siendo más largos para los pies.
La teoría más difundida es que el clavo penetrase la muñeca y no la palma, ya que al poco tiempo terminaría por desgarrarse.

En el caso de los pies, ambos estarían unidos con un solo clavo. Estuvo se tuvo que colocar entre el I y el II o el II y el III metatarsiano. Las rodillas debían de estar flexionadas.

En esta lamentable posición la caja torácica se comprime, impidiendo la realización correcta de los ejercicios de inhalación y exhalación. Para ello tendría que impulsarse sobre los pies clavados levantando todo su cuerpo, sufriendo un agudo dolor en los pies a lo que habría que añadir los roces de la espalda sobre el madero, que agravarían las heridas anteriores.

Son horas de terrible sufrimiento, sufre calambres, asfixia parcial, la piel de la espalda se le desgarra contra el madero con cada intento de tomar algo de aire. Cada vez más le resulta más difícil expulsar el dióxido de carbono, que se le acumula en los pulmones. Su corazón comprimido lucha por bombear sangre.

A pesar de toda esta agonía, según los evangelios, Jesús todavía tiene tiempo de pronunciar siete frases. En la quinta, grita “Tengo sed” momento en el que uno de los soldados le acerca una esponja clavada en una rama de hisopo y empapada de posca, un vino agrio y barato consumido por los legionarios romanos.

En el séptimo, Cristo toma una última bocanada de aire y emite un gran grito: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Murió siendo las 15:00 horas aproximadamente y estando alrededor de 3 horas crucificado.

Para acelerara la muerte del reo, se le rompían las piernas de tal modo que, este no podía impulsarse para respirar, terminado asfixiado. Este fue el caso de los ladrones que acompañaron a Jesús. Cuando los romanos llegaron a Cristo, solo tuvieron que atestiguar su muerte atravesando el costado hasta el corazón.


Poco después el cuerpo inerte de Jesús fue bajado con ayuda de un manto y depositado en un sepulcro próximo al monte Gólgota.

Para saber más:

miércoles, 16 de abril de 2014

ECCE HOMO y la Vía Dolorosa

Tras la flagelación, los soldados romanos, para ironizar su argumento de “Rey de los Judíos” decidieron, a modo de burla, ataviarlo como rey. Para ello, le pusieron un manto púrpura. Hay que decir que este color sólo estaba al alcance de las clases altas, ya que el color se conseguía de un pequeño molusco, lo que resultaba muy costosa su extracción. También le dieron una caña a modo de cetro real. Para culminar le confeccionaron una corona de espinas.

Hipotética reconstrucción de la corona de Cristo. 
Posiblemente esta corona no fuera como estamos acostumbrados a ver. Es decir, no sería en forma de aro, sino que, tendría más bien forma de capacete o casco, lo que provocaría el desgarro de prácticamente todo el cuero cabelludo y con ello, la pérdida de más sangre. Tampoco se conoce a ciencia cierta  el materia con el que se confeccionó dicha corona, ya que al tratarse de una zona árida, las especies de plantas espinosas son muy abundantes. Aunque hay dos especies que destacan sobre las otras. Por un lado tenemos el zizyphus spina Christi, conocido como “espina de cristo”, posiblemente el origen etimológico del nombre de la planta sea una pista. La otra planta, quizás sea la que más probabilidades tenga, es la poterium spinosum, en hebreo shyrah, una planta que se utilizaba mucho como combustible en las casas, ya fuera para cocinar o calentar. Al tratarse de una planta cuyo uso doméstico estaría prolongado a lo largo del año, no sería extraño pensar que la cogieran de las dependencias del Pretorio, ya que, la coronación de espinas no se trata de algo preparado, sino que, se improvisa en el momento en el que se castiga a Cristo.

Mientras Jesús era caricaturizado como rey, fue objeto de todo tipo de burlas y agresiones físicas. Algunos se postraban sobre él gritando: “Salve, Rey de los Judíos”, otros lo abofeteaban, golpeaban con cañas  en el cuerpo o la cabeza, para agravar las lesiones de la corona, o simplemente le escupían.  

Terminado el divertimento de la tropa, fue entregado a Poncio Pilato. Este lo presento al pueblo en último intento de buscar la compasión de los congregados. Ecce Homo “he aquí al hombre”; así lo presentó ante la multitud. Pero en contra de lo que pensaba Pilato, el pueblo volvía a pedir su crucifixión. Vista la negativa de la muchedumbre, Pilato declaró públicamente que se desinvolucraba  de la muerte de Cristo, y lo entregó al pueblo.

La crucifixión fue una técnica de castigo que los romanos copiaron de los cartagineses, aunque su origen puede que esté en los persas. La cruz estaba formada por dos piezas, la pieza vertical o stipes y la horizontal llamada patibvlvm. Aunque estamos acostumbrados a ver la cruz de cristo con forma latina, seguramente, la cruz dónde Cristo fue crucificado, fuera de tipo tau, es decir, tendría la forma de una T mayúscula.
Posición de carga. Diferentes partes de la cruz y sus fromas.


El reo debía de cargar con el objeto de su suplicio, y una vez más, a diferencia de lo que estamos acostumbrados, solo se cargaba con el travesaño horizontal o patibvlvm. Este se apoyaba sobre los hombros y era atado. Algo que queda más que justificado si utilizamos el ejemplo de Cristo. El conjunto de ambas piezas rondaría los 100 kg, algo imposible de soportar para alguien que ha sufrido una flagelación y una serie de maltratos previos. El peso del patibvlvm estaría por los 40 kg. Recordamos que con Jesús se hizo una excepción, pero la costumbre era que el reo sufriera la flagelación mientras cargaba el madero horizontal, hasta llegar al lugar dónde tuviera lugar la crucifixión.

Volvieron a vestir a Jesús y le cargaron el patibvlvm. Para entonces Jesús debía estar sufriendo unos dolores acuciantes, estaría deshidratado y exhausto, posiblemente en su marcha hacia el calvario estuviera acompañado de los ladrones, que compartirán con él condena. También iría una patrulla romana, para controlar el correcto desarrollo de la crucifixión. Uno de estos soldados llevaría el Titulus, un cartel donde se ponía el nombre y la condena del reo. También podría ir colgado del cuello del malhechor. En el caso de Cristo llevaría escrito el significado de la abreviatura INRI: Iesus Nazarenus Rex Ivaderum “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. Este letrero no sólo estaba escrito en latín, también estaba en Hebreo, la lengua local, y en Griego, utilizado por las clases altas.


Por el estado físico de Jesús, le fue imposible terminar el trayecto de 600 metros que había entre el pretorio y el monte Gólgota. Por eso, uno de los soldados sacó de entre la multitud expectante a un norteafricano llamado Simón de Cirene, este ayudo a Jesús hasta la cima. Esa mañana Jesús será crucificado muriendo al mediodía. 

Para saber más:

martes, 15 de abril de 2014

La flagelación de Cristo

La flagelación en sí no fue un castigo exclusivo para Jesús. Lo mandaba la ley. La flagelación era el preámbulo a toda ejecución. Había una excepción: los ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados, sino fustigados con la fusta. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar del suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.

Los condenados a crucifixión eran flagelados habitualmente durante el trayecto que había entre el lugar donde se dictaba la sentencia y el del suplicio. En este aspecto, en el caso de Jesús se hace una excepción, ya que su flagelación se realizó en la misma sala del tribunal, y no como era costumbre. Solo se reservaba este acto, para aquellos que la flagelación se sustituía por la pena capital. 

Aunque Jesús será condenado a muerte, en un principio, esto no entra en los planes de Pilato. Solo pretende darle un castigo para calmar a sus opositores. Sobre él pesa una condena por blasfemar considerándose “el hijo de Dios”, una acusación que no era objeto de la ley romana, considerando a Jesús inocente.

Puesto que esta primera acusación no tiene efecto alguno, los miembros del Sanedrín  lo culpan de considerarse el “Rey de los Judíos”, algo que visto desde la Lex Iulia, atentaba contra de la figura del Emperador, dejando a Jesús bajo la figura de un rebelde, capaz de levantar revueltas contra Roma. Una vez más Pilato interroga a Jesús sin sacar nada en claro.

Para callar las exigencias del pueblo, Pilato decide aplicar sobre Jesús un castigo que sustituya la pena capital, ya que no ve ningún mal sobre Jesús. Lo preparan para la flagelación, para ello lo atan a una columna de media altura y de tal manera, que el reo no pueda desplomarse.


Para la flagelación el instrumento utilizado es el flagrum taxillatum. Se componía de un mango corto de madera, al que estaban fijos tres correas de cuero de unos 50 cm. En cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, unidas por una estrechez entre ellas; otras veces eran los talli o astrágalos de carnero. El más usado era el de bolas de plomo.

Se desconoce el número de latigazos que recibió Jesús. Según la ley hebrea eran  40, pero ellos por escrúpulos de sobrepasarse, daban siempre 39. Pero Jesús fue flagelado por los romanos, dónde según sus leyes no había un número limitado de latigazos. Sólo tenían la obligación de dejar a Jesús con vida, ya que, como hemos dicho, Pilato no pretende acabar con la vida de Jesús.

Cuando los clásicos latinos nos hablan de esta flagelación,  nos dicen que el reo quedaba irreconocible en su aspecto y sangrando por todo el cuerpo. Así quedó Jesús. Todas las partes del cuerpo de Jesús fueron objeto de latigazos. Eso sí, respetaron la cabeza y la parte del corazón, porque hubiera podido morir, como les había sucedido con otros.
Las correas de cuero del flagrun taxillatum, cortaron en mayor o menor grado la piel de Jesús en todo su cuerpo: en la espalda, el tórax, los brazos, el vientre, los muslos, las piernas. Las bolas de plomo, caídas con fuerza sobre el cuerpo de Jesús, hicieron toda clase de heridas: contusiones, irritaciones cutáneas, escoriaciones, equimosis y llagas. Además, los golpes fuertes y repetidos sobre la espalda y el tórax, no sólo afectaron a la parte exterior, sino que órganos como los riñones o el hígado, también tuvieron que verse gravemente afectados con la flagelación.

Cuando el castigo terminó y Jesús fue desatado, tuvo que desplomarse sobre el charco producido por su propia sangre. Los verdugos lo cogieron, le vistieron con un manto púrpura, le pusieron una corona de espinas y le dieron una caña a modo de cetro para ironizar su argumento de “rey de los judíos”. Fue presentado por Pilato al pueblo como ecce homo “este es el hombre” o “he aquí el hombre”.   

Para saber más:

II- ECCE HOMO y la Vía Dolorosa 
III- La crucifixión de Cristo

miércoles, 1 de enero de 2014

Las calzadas romanas


La calidad de las vías romanas era tal que hasta el siglo XIX no se consiguió superar. Eran fruto de la ingeniería militar, construidas para facilitar el transporte de recursos o para la movilización de tropas en el menor tiempo posible, el fin de las calzadas era meramente estratégico. Conquistado el territorio facilitaban el comercio y las comunicaciones entre regiones. El mantenimiento también estaba, en la mayoría de los casos, a cargo de la legión.
La groma era utilizada por el agrimensor.
Su mecanismo facilitaba la elaboración
rectilínea del recorrido de las calzadas
Las primeras aparecieron con la conquista de la península italiana (La Vía Appía se construyó en el 312 a.C.) Con las expansiones de Roma en periodo republicano e imperial, se creo una red de carreteras que recorrían todo el territorio romano, y como dice el proverbio todas conducían a Roma. Se construían lo más rectas posibles entre los distintos puntos que unían. También contaban con ramales secundarios que de inferior calidad. La construcción de las calzadas, si el recorrido lo requería, también iban acompañadas de puentes.
La superficie estaba compuesta por piedras redondeadas y con forma abombada para facilitar el drenaje  de la nieve fundida o el agua de lluvia hacia las cunetas que habían a los lados. Las calzadas iban acompañadas de los miliarios. Estos indicaban la distancia recorrida desde el punto de origen, la distancia a lugares importantes, así como el nombre del cónsul o del emperador que gobernaba en el momento de la construcción o reparación. Estaban colocados cada mil pasos, que equivaldría  a 1478 metros. Tenían una forma cilíndrica o paralelepípeda con una altura de unos 2 metros

Inscripción de un miliario hallado en Lorca del año 2-8 d.C. perteneciente a la vía Augusta en su tramo entre Carthago Nova  (Cartagena) y Eliocroca (Lorca):


IMP CAESAR DIVI F
AVGVSTVS CONS XI
TRIBUNIC POTEST XVI
IMP XIIII PONTIF
MAX
M P XXVIII

Emperador César Augusto-hijo del Divino
Cónsul por XI vez
Año XVI de su Potestad Tribunicia
Generalísimo en XIV campañas y Pontífice Máximo
Milla XXVIII
(desde Cartago Nova hacia Eliocroca)


Por otro lado también estaban los trifinia, que delimitaban el territorio o los pastos de un poblado
La anchura era la suficiente para que pudieran cruzarse dos vehículos de gandes dimensiones. En algunas casos habían carriles peatonales y cada x distancia, lo que hoy podríamos considerar como un área de descanso, apartaderos con bancos de piedra. También se colocaban bloques para facilitar la monta o desmonta de los jinetes. Si la calzada transcurrían próxima a un corriente de agua, se construían fuentes y abrevaderos.

La contrucción
Aparte de por los restos arqueológicos, tenemos una gran información de la construcción de calzadas gracias a los escritos conservados del arquitecto romano Vitrvio.

En primer lugar se excavaba la fossa con las dimensiones necesarias. Aproximadamente 5 metros de ancho por 1 metro de profundidad. La tierra madre era apisonada y nivelada con bloques de madera.
A continuación se colocaba el statvmen, una base de gravilla cuyo grosor dependía de la porosidad del suelo.
Encima se colocaba el rvdvs una capa de unos 20 cm de grosor compuesta por hormigón y escombros
Después se colocaba el nvclevs, un lecho de unos 15 cm formado por hormigón con fragmentos de barro y arcilla.
 Para terminar se colocaba algún tipo de piedra dura del lugar, estas piedras eran colocadas cuidadosamente con el fin de evitar el encharcamiento o golpes en las ruedas de los carros. La superficie de la calzada o agger, era mantenido en los laterales por unos bordillos llamados vmbones.
Para la construcción de las calzadas secundarias se solían utilizar materiales más baratos. Por ejemplo el agger podría ser una capa de graba (glarea) redondeada y bien compactada.

La calidad de muchas de ellas a permitido su uso durante siglos hasta la actualidad. Por otro lado muchos de los trazados de las carreteras derivan de las calzadas romanas, como algunas de las carreteras nacionales.